Existe un nuevo despertar e inquietud entre la población, aunque esta sensación no es algo palpable únicamente a nivel nacional, sino también a nivel mundial. Ese despertar de consciencia nos lleva a ser más responsables de nuestras vidas y por tanto más autosuficientes. Cuando responsabilidad y autosuficiencia se complementan con tolerancia y respeto surge la sostenibilidad, como forma de máximo respeto con el medio en el que vivimos.
En este artículo voy a hablar acerca de mi idea de sostenibilidad para a continuación plantear la posibilidad de que esta opción no sea la correcta, así que ¡atento lector! ¡Tu sistema de creencias puede verse tambaleado!
Pensamientos y creencias acerca de la movilidad
La industrialización tuvo muchas cosas buenas. El motor de combustión fue el revulsivo necesario para avanzar en nuestra sociedad y en ciertos ámbitos aún continúa teniendo sentido. Pero en la actualidad existen alternativas más sostenibles para la movilidad y que favorecen un mundo más respetuoso con el medio ambiente. Cada día me topo con personas y artículos que rebaten la creencia de que el sistema eléctrico no puede sostener una demanda únicamente con energías renovables, o que la movilidad eléctrica no es tan eficiente ni ecológica como se hace creer. Hay tantos estudios que dicen una cosa y la contraria…
La movilidad eléctrica no es la panacea, pero a día de hoy parece ser la alternativa que ofrece una menor huella ecológica. Evidentemente la fabricación de un vehículo eléctrico conlleva una huella de carbono asociada, al igual que la fabricación de cualquier otro producto. Pero en este caso concreto además hay que sumarle la fabricación de unas baterías que llevan un impacto extra. De ahí mi artículo sobre “Las baterías, en busca de la mínima huella ecológica“. Porque no hemos de olvidar el objetivo fundamental de todo esto: minimizar nuestra huella. Si optimizamos la fabricación del producto, unido a una máxima eficiencia durante su uso, junto con un reciclaje óptimo una vez desechado, entonces obtenemos la receta perfecta.
Somos espectadores de un acontecimiento único, pues cada año surgen nuevas propuestas que no solo igualan a las anteriores sino que además las mejoran. Ya se comentó en este artículo publicado en nuestra web, en el que en una entrevista de Iñaki Gabilondo a Tony Seba explica que este cambio va a ser disruptivo.
Tesla Model S Taxi at Schiphol Airport (Amsterdam) https://www.airport-ams.com/
Cuando leo artículos o documentos que argumentan la inviabilidad de un parque automovilístico electrificado me doy cuenta de que muchos hablan de datos y experiencias nada reales. Hablan de modelos obsoletos o incluso no tienen en cuenta la rápida evolución que está viviendo este sector. No se pueden comparar los vehículos eléctricos que teníamos en 2011 con los que van a salir este año o en los próximos años, pues cambia la eficiencia de las baterías, cambia la química de las mismas, la durabilidad, la eficiencia de los motores eléctricos, etc. ¿O es que acaso aguanta los mismos kilómetros una batería de un vehículo eléctrico fabricado en 2010 que la de uno fabricado en 2017? Existen pruebas empíricas de esto, pues ya hay taxistas con vehículos eléctricos en muchas ciudades del mundo que lo corroboran. ¿Y si hablamos de placas solares? Pues sucede lo mismo, los niveles de eficiencia a los que se está llegando nada tienen que ver con los de hace 10 años y según pase el tiempo seguirá avanzando.
Y entonces te hablan de obsolescencia programada. Es evidente que la obsolescencia es algo real y que observamos en cualquier producto que compramos. Pero la gran diferencia que percibo a día de hoy entre el motor eléctrico y el de combustión, es que el motor eléctrico ofrece “libertad”. En el sentido de que puedes ser autosuficiente, sin depender del petróleo, de talleres en los que gastarte dinero o pasar las revisiones y sin depender de la marca que fabricó tu vehículo para poder seguir utilizándolo. Un motor puede durar muchos kilómetros; comentan que más de 1.000.000 km. ¿Y la batería? Pues como dije antes, es necesario optimizar los procesos de fabricación, uso y reciclaje.
Quizás suene utópico, pero el tiempo será el que finalmente nos dé o no la razón. No importa, siempre habrá gente que crea una cosa y gente que crea otra. Entonces ¿cuál es la verdad? ¿Es que acaso existe sólo una verdad? En el plano de la percepción y lo tangible puede que creamos que sí. Pero en el mundo de la unicidad, del respeto, del todos formamos parte de algo más grande, es muy posible que no. ¿Acaso tu mentalidad y personalidad no ha cambiado a lo largo de los años? ¿Quizás antes eras de izquierdas y ahora de derechas? ¿Quizás pensabas que la tierra era plana y ahora que es redonda? Si no te has dado cuenta aún, todas estas ideas las sacamos según nuestra percepción. Y nuestra percepción tiene una parte heredada y otra aprendida en función de la experiencia vivida.
Hay estudios que determinan que nuestro cerebro desecha más del 99% de la información sensorial que recibe. ¿Qué quiero decir? Pues que el cerebro humano se queda únicamente con un 1% de la información percibida, desecha el otro 99% y, para colmo, determina que ese 1% es “la verdad” y todo lo demás “no es cierto”. ¿No os parece absurdo? Pues a la mente del ser humano no.
Muchas veces creemos incluso que todos nuestros pensamientos son reales. Sí, esto también se ha estudiado y se ha comprobado. Aquí tienes un artículo relativo a ello en el periódico La Vanguardia. Esto sí es gracioso, porque cuando tenemos un pensamiento que es obviamente absurdo lo descartamos, pero cuando viene otro que no lo tenemos tan claro… ahí entran las dudas, los conflictos, las luchas, los miedos… Porque, al final, tras cualquier confrontación, existe miedo: miedo a perder la estabilidad que tengo; miedo a lo desconocido; miedo a que pase algo malo; miedo a mostrarme como soy; miedo a conocerme a mí mismo.
Lector de Pásate a lo Eléctrico
Entonces ¿realmente la movilidad eléctrica es ecológica? Si me lo preguntasen a mí, diría que a día de hoy es la opción más limpia que tenemos en nuestra mano. Tanto la movilidad eléctrica como las energías renovables son dos motores que pueden cambiar el mundo y hacerlo más sostenible. Pero claro, yo hago esta afirmación según mis creencias, experiencia y percepción.
Cuando defiendo con uñas y dientes mis creencias acerca de la movilidad eléctrica y las energías renovables ¿sabéis qué veo detrás de mis sentimientos? Miedo a estar equivocado. Mi mente rechaza la posibilidad de estar errado a través de la confrontación, como si necesitase convencer al otro para eliminar esa posibilidad y así estar tranquila.
¿Te imaginas defender una idea con la que te sientes identificado y en el último momento descubrir que no era cierto? Es más, si sólo usamos el 1% de nuestra percepción, entonces lamento decirte que es altamente probable que esto sea así. Y tanto detractores como partidarios de una idea férrea pueden hacerse eco de ello. Si eres capaz de concebir esta posibilidad, te darás cuenta de que todo conflicto pierde el sentido.
