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El estacionamiento del futuro ya está aquí

SUP a vista de pájaro

SUP a vista de pájaro

¿Puede ser el “Smart Urban Parking” (SUP) el sistema de estacionamiento del futuro? Esta pregunta es la que me vino a la mente la primera vez que me hicieron llegar la animación realizada por Strohecker architects para la ciudad austriaca de Graz. Lo sentí casi como propio por haber vivido en dicha ciudad y por haber trabajado en el cargador (por supuesto también automático) que se va a integrar en el sistema completamente autónomo. Pero lo que me impresionó fue que, por primera vez, fui realmente consciente de la posibilidad de un parking subterráneo con carga para vehículos eléctricos y autónomos.

e-Golf sobre la plataforma del Smart Urban Parking

Luego me acordé del famoso Autostadt. En la ciudad de Wolfsburgo, conocida por albergar la sede central del grupo Volkswagen, se encuentra un recinto ferial permanente equiparable al BMW Welt, compuesto por diferentes pabellones para sus diferentes marcas, su historia o la evolución del automóvil. Este “parque temático del automóvil” cuenta con una maravilla arquitectónica y un ejemplo de alta tecnología: dos torres circulares de vidrio y acero galvanizado que sirven como estacionamiento totalmente automatizadas. Cada torre tiene unos 60 metros de altura y tiene capacidad para unos 400 coches. Es menos conocido que ambas torres están conectadas mediante un túnel subterráneo de 700 metros a la fábrica, por lo que un sistema de cinta transportadora mueve los vehículos terminados directamente de la fábrica al sótano de una de las dos torres, y de ahí son elevados mediante brazos mecánicos que giran y suben y bajan a lo largo de una viga central con los vehículos sobre una plataforma adherida al brazo. Los vehículos salen del aparcamiento cuando un cliente va a recogerlos al centro de atención al cliente, por lo que el odómetro del vehículo está en 0 cuando el cliente lo recibe.

Torres en el Autostadt de Wolfsburgo y carril transportador

Me bajó los pies a la tierra y me hizo pensar que una década antes ya se había construido algo parecido. Pero, tras un par de días de reposo, todo volvió a coger fuerza. Pese a que la tecnología en parkings automatizados ya no es tan rompedora, sí lo es el hecho de que sea en formato torre. Ya existen un montón de parkings automatizados a lo largo del planeta divididos en las siguientes familias o variedades por forma de funcionamiento:

Queda claro que tanto el primer y segundo caso necesitan de un ciclo para recoger nuestro vehículo, mientras que en este último caso la plataforma recoge o estaciona directamente el vehículo solicitado. Es aquí donde podemos agrupar tanto las torres del Autostadt como el SUP que, a diferencia de los apiladores habituales, constan de un diferenciador clave: su estructura no es horizontal, sino vertical, por lo que son más conocidos como “colmenas”. En el caso del SUP, además irá bajo tierra lo cual dificulta su puesta en marcha pero da valor añadido al entorno. ¿Imagináis ciudades en las que las carreteras sean únicamente para circular y todos los coches estén estacionados bajo tierra? ¿Y que con pinchar en una pantalla táctil, un coche salga de una de estas estructuras y nos recoja allá donde la localización le diga que tenga que pasar a buscarnos? Desde luego, las ciudades ganarían espacio para parques, jardines, zonas de ocio, etc.

Según los datos facilitados en su presentación, tendrá 36 metros de diámetro por 40 de profundidad, lo que supondrá una capacidad para 300 vehículos para el año 2019. Según los responsables de Strohecker “los garajes subterráneos son técnicamente complejos, caros. En general, son significativamente responsables del aumento en el precio de la vivienda en el área urbana. Una plaza de aparcamiento cuesta unos 55.000 euros” según sus cálculos. Con SUP se podrían reducir los costes hasta alrededor de 25.000 ó 30.000 euros, por lo que 300 nuevos espacios de estacionamiento tendrían un coste estimado de 7,5 millones de euros. Perforar 40 metros no supone ningún problema para la superficie. El tranvía podrá seguir funcionando con normalidad y la fuente situada junto al monumento en la plaza podrá tener agua de igual manera que hasta ahora. La empresa alemana Palis proporciona los conocimientos necesarios para la automatización, los mismos que implantaron la tecnología necesaria en las dos torres de Wolfsburgo.

De los 300 espacios de estacionamiento, 150 están planeados para el uso de automóviles compartidos y, en colaboración con la empresa de nueva creación de la que hablamos aquí (ha pasado a llamarse Volterio), también se podrán cargar automáticamente los vehículos eléctricos. Este sistema completamente nuevo cargará el vehículo durante el tiempo de estacionamiento, que se podrá seguir directamente a través del teléfono inteligente para que uno sepa exactamente cuándo puede volver a recoger el automóvil desde las profundidades con plena autonomía.

Imaginad tan sólo un momento esto pero con un Tesla en modo autopilot entrando en la caja de cristal, o una Chrysler Pacific de Waymo apareciendo de la nada y saliendo a la carretera en busca de su siguiente pasajero. Tal vez suene lejano, tal vez sea una locura, pero yo cada vez lo veo más posible.

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